domingo, 26 de julio de 2015

DE VASCONIA A ANDALUCÍA



Lauburu dextroverso en Jaén capital. Fotografía de José Quesada Martínez.



Por Antonio Moreno Ruiz
Historiador y escritor



Especialmente desde el régimen del 78, a los españoles, a través de sistemas educativos nefastos lanzados por políticos corruptos y psicopedagogos progres, se nos ha enseñado a odiar a nuestro país. Cada "comunidad autónoma" esboza un mito nacional contra la patria común; y así, el día de Santiago, ha pasado de ser el día del patrón de las Españas a ser el "día de Galicia"; como si en el Aljarafe sevillano no fuera tan celebrado el 25 de julio como en Compostela. Desde el sistema, se han buscado "hechos diferenciales" la gran mayoría de las veces inventados y propagados artificialmente, no sin la ayuda del estado. Sencillamente demencial, prácticamente imposible de entender. Pero así son las tristes cosas.

Y digo yo que cuál es el país que no tiene diferencias regionales...

Pero bueno, volviéndonos a nuestra España, la verdad es que si bien tenemos diferencias (en absoluto las negamos), también tenemos muchas evidencias que nos unen. Como bien dice el profesor Manuel Fernández Espinosa, natural de Torredonjimeno, esto es, la cuna de aquel General Gómez que se recorrió con sus voluntarios carlistas la Península de Norte a Sur burlando al ejército liberal; por toda nuestra Piel de Toro (e islas adyacentes) encontramos fenómenos culturales que nos aseveran una comunidad de origen muy clara y emocionante. Su estudio sobre los  LOS LAUBURUS EN EL REINO DE JAÉN señala cómo esta esvástica de corte "céltico" viajó al alimón de la Reconquista; y concretamente, en su tierra jiennense, lo vasco y lo castellano fueron de una relevancia considerable.

Las luchas frente a la invasión musulmana supusieron una interacción peninsular como probablemente no se había dado antes. La resistencia de Covadonga, como decía D. Claudio Sánchez-Albornoz, fue la salvaguarda del Viejo Continente. Gracias a D. Pelayo, diferentes núcleos del norte de España pudieron reorganizarse, y con el tiempo, muchos cristianos que quedaron bajo el dominio musulmán (los mozárabes), pudieron ir a repoblar los incipientes reinos del norte. En Galicia, Asturias y León, es notoria la presencia de mozárabes del centro y el sur peninsular que ayudaron con su laboriosa presencia a asegurar el dominio cristiano. Al oriente, las tierras de Navarra y la incipiente Castilla no se quedarían atrás. Hasta los siglos IX y X, así fue la tónica, que a partir del X, y en especial del XIII, luego de la gloriosa victoria de Las Navas de Tolosa, la repoblación se realizaría de norte a sur. Si bien en la zona de Jaén, el elemento vasco es muy visible, en la Andalucía occidental, por un lado, la presencia de castellanos, y por otra, de gentes del noroeste (gallegos, asturianos, leoneses), fue notable en las zonas rurales, siendo que los ámbitos urbanos de Sevilla y Cádiz, zonas portuarias y comerciales (capitalidad cultural y económica de las Españas desde finales del XV hasta el XVIII), recibieron mayor heterogeneidad de gentes. En Sevilla sus calles nos hablan: (Muro de los) Navarros, Catalanes, Francos, Alemanes, Placentines (de Piacenza)... En Cádiz, hubo cofradías de genoveses y llegó a haber una de armenios en el siglo XVII.

Claro que hablamos en líneas generales. Podríamos matizar mucho más. Con todo, volviendo a nuestro profesor Fernández Espinosa, es de notar la presencia de la flauta y el tamboril por todo nuestro ibérico solar. Por ejemplo, en Vasconia apreciamos el txistu:



Y principalmente en Huelva y Sevilla, la flauta rociera:




El caso de la flauta rociera se atribuye más a la herencia leonesa. Sin embargo, no deja de ser un folclor latente; tan latente como todas las danzas de las espadas que son visibles desde Vasconia a Andalucía. Podemos verla en San Sebastián: 


O en Huelva: En La Puebla de Guzmán, así como en San Bartolomé de la Torre, Alosno, etc.  



Otrosí, desde Vasconia a Andalucía hay instrumentos que destilan atavismo. Muchas veces son llamados "gaitas". En verdad es todo un trabajo de artesanía musical sobre un cuerno, que puede ser de diversos animales. En cualquier caso, las reminiscencias pastoriles y hasta bélicas son evidentes. En Vasconia:



En la sierra de Grazalema (Cádiz)




Así las cosas, como corolario, podemos decir lo siguiente: Sobre el nombre "Andalucía", que en verdad siempre fue geográfico/cultural y nunca "político" (¡al igual que Vasconia o Euskalerría!), hay varias hipótesis: Algunos islamófilos dicen que hace una vaga referencia al Atlántico. Hay una hipótesis visigoda, que derivaría de "Landahlauts", esto es, "tierras de sorteo". Comúnmente, se admite que viene de los vándalos, los cuales dominaron el sur de Hispania durante dos décadas antes de establecerse en el norte de África: De vándalos, "Vándalus-land", "Vandalia", "Vandalucía". Empero, Miguel de Unamuno aportaba una hipótesis vascuence: "Landaluzía", que de hecho en la lengua más antigua de España significa "tierra ancha". Ahí queda eso. 


El caso es que desde Vasconia a Andalucía, hay evidencias patrias demasiado fuertes. Por encima de los politicuchos, siempre se erigirá el espíritu que moldea la tradición. 

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